La reflexión geopolítica aparece actualmente como
un campo del saber donde diferentes disciplinas y Ciencias Sociales permiten un
análisis multidisciplinario e interdisciplinario de la relación del ser humano
con el territorio. Se trata de una interrogación desde la geografía, acerca de
la historia y el presente, a la luz de las realidades del poder y la política,
de la diplomacia y la estrategia.
Cada escuela geopolítica nacional entonces,
obedece a una determinada lectura del espacio territorial propio y circundante
así como del orden global en su conjunto, que se inscribe en la política
exterior y en las relaciones internacionales de un Estado a lo largo de
prolongados períodos de tiempo.
Partiendo de ello podemos establecer preliminarmente
que la geopolítica tiene un papel significativo en el ámbito internacional de
la diplomacia y la estrategia para conseguir objetivos lo que podemos traducir
como formas de ejercer el dominio.
Lo
geopolítico obedece a miradas cruzadas, a interrogaciones inter y
multidisciplinarias que intentar esclarecer la comprensión de las relaciones de
poder que se configuran en los espacios humanos, en los territorios en que cada
Estado, grupo, empresa, institución (en síntesis cada actor programático)
ejerce su dominio.
En
cada espacio y en cada territorio, se establece un juego dinámico y complejo de
relaciones (de dependencia, de dominación, de subordinación, de hegemonía, de
poder) de acuerdo a intereses superpuestos y entrecruzados que se despliegan en
arenas diversas. Estos actores y sus
intereses y estrategias, entran en colisión en procura de recursos definidos y
racionalizados como estratégicos y vitales.
Existe
por lo pronto una territorialidad y una espacialidad geopolítica
constituida por la comprensión colectiva
de los intereses en juego en las relaciones de poder que se establecen en
lugares, sitios, campos, campos de fuerzas, arenas, recursos y escenarios.
Yves
Lacoste, el famoso geopolítico francés,
en su ensayo “Géopolitique et Géostratégie”, define a la geopolítica no
como una ciencia o una pretendida ciencia, sino como “una aproximación racional
a un conjunto de representaciones y de argumentos contradictorios, que traducen
rivalidades de diversos tipos de poder sobre los territorios.”
Considerando
esto, dentro del estudio de la geopolítica se inserta la lucha de poderes por
dominar ciertos territorios de forma física o diplomática donde el bloque de
países con mayor poder político, económico y militar, poseen altas
posibilidades de ejercer influencia y dominio en los demás países del mundo con
el propósito crear alianzas favorables.
Fuente: https://geopoliticasur.wordpress.com/geopolitica-geopolitica/


Los países del mundo, se han encargado de desarrollar y fortalecer las relaciones de poder con respecto a las demás naciones, esto ha variado de época en época, donde en la antigüedad imperaba el criterio de fuerza y estrategia militar para el dominio y conquiste de nuevas tierras.
ResponderEliminarActualmente, y desde que finalizó la segunda guerra mundial, se han creado distintas instancias promotoras de la paz internacional con el propósito de que este dominio de unas naciones sobre otras -donde el mayor poderío militar cobraba relevancia- quedara de lado, y que las relaciones internacionales se dieran ahora mediante la diplomacia y las problemáticas fueran mediadas y supervisadas por organismos multilaterales, con el objetivo de que la paz entre naciones prevalezca sobre cualquier tipo de interés político territorial.
Esto, ha funcionado para evitar conflictos bélicos de magnitud mundial; sin embargo continúan los conflictos armados a escalas menores y las situaciones que, sin necesidad de armas, resultan en evidentes casos de una relación de dominante y dominado.
Los países poderosos y considerados desarrollados, poseen un estatus militar, económico y diplomático superior al resto de los países del mundo, cosa que les permite tener cierta influencia o dominio sobre los demás, ejerciendo el poder que su posición en el mundo les concede y subordinando a unos países ante sus deseos y pretensiones que podrían ser beneficiosas para ambos o simplemente para el dominante.
En estos escenarios, pese a contar con legislaciones y sistemas democráticos pacíficos, se tiende a caer en un juego más bien sucio, al considerar poco o nada lo que realmente necesita y anhela una parte importante del mundo y condenando a los países pobres a que perpetúen su condición de pobreza al truncar las oportunidades de optar por un futuro mejor debido a los grupos dominantes que detentan el poder y que, bajo una fachada de ayuda y cooperación, muchas veces esconden el deseo de que el mundo siga permaneciendo de ese modo para no tener que renunciar a privilegios o tener mayor competitividad a nivel internacional.