miércoles, 16 de noviembre de 2016

Poder político

En esta oportunidad precisaremos términos específicos para entender ciertos argumentos sobre el poder político, el cual podemos definir como la capacidad que tiene un individuo o un grupo de modificar la conducta de otros individuos o grupos, traduciéndose en una consecuencia o respuesta del ejercicio de las funciones por parte de las personas que ocupan un cargo representativo dentro del sistema de gobierno en un país.
El poder político se identifica en sistemas democráticos con los poderes ejecutivolegislativo de un país, mientras que el tercer poder del Estado, el poder judicial, está dentro de un esquema distinto ya que su legitimidad no está sostenida por el voto del pueblo como los otros dos poderes, si no por el fiel cumplimiento del ejercicio de sus funciones.
Este poder (el político), es legítimo cuando es elegido de acuerdo con las leyes del país (Constitución). En países democráticos tiene como sustento la legitimidad otorgada por el pueblo por medio del voto popular (Elecciones). El poder político es abusivo cuando se excede en el ejercicio de sus funciones, invadiendo en materias que están dentro del ámbito de los otros poderes (Intromisión de poderes). El poder político es ilegitimo cuando utiliza mecanismos no autorizados por la leyes y se adueña del poder gubernamental (Ejecutivo-legislativo) sin tener la legitimidad del pueblo, otorgada por el voto popular.
La coerción: Es la situación donde el tercero realiza el mandato debido a la amenaza del uso de la violencia, reservando a la autoridad un papel parcialmente activo (sólo ordenar). La coacción se fundamenta en el temor de un daño seguro en el caso de incumplir lo ordenado. El Derecho y los sistemas legales, en general, se sustentan en la amenaza de la sanción más que en la utilización de la propia violencia. Así, la persona no actúa de la manera prohibida por conocer las consecuencias negativas que le impondría el ordenamiento jurídico. De esta vertiente del poder se desarrolló lo que posteriormente se conocieron como delitos contra la autoridad, es decir, desafiar al poder. Este poder según los Anarquistas clásicos hace que se ponga en perspectiva la libertad del individuo, dando como fin la dominación de este a través de reglas coactivas "derecho" las cuales en vez de ordenar subordinan. 
El Estado es el único titular de la violencia legítima, y en un Estado de Derecho, tal violencia está completamente reglada mediante normas que contienen prohibiciones, con sanciones en el supuesto de que sean incumplidas. Así, para que una norma sea considerada legal, ha de ir acompañada de un poder coercitivo, y en caso de incumplimiento, éste tendrá que suponer una medida coactiva.

La forma por excelencia de coacción legal es el código penal, que establece una serie de comportamientos que traerán como consecuencia la imposición de una pena.


Por último, queremos compartir este interesante y clásico video que muestra un fragmento de la crítica en forma de sátira al sistema "Democratico-Capitalista-Depredador" estadounidense que el Grandioso Charlie Chaplin realiza en su película de 1957 (hace casi 60 años), Un Rey en Nueva York.

1 comentario:

  1. Como ya está precisado en el artículo del blog, el poder político tiene que ver con aquella división de poderes o funciones que deben existir para hablar de un Estado democrático de derecho y justicia como está estipulado en nuestra carta magna.
    En Venezuela, la división de poderes, en contraste con la mayoría de los países del mundo, pasa de los 3 clásicos a 5 poderes políticos que cumplen respectivas funciones y que deben prevalecer siendo transparentes e imparciales para que exista confianza en ellos y se den los procesos políticos internos de la mejor manera posible.
    Sin embargo, haciendo referencia a esto último, en Venezuela, el poder político ha estado la mayoría del tiempo en tela de juicio por su poca transparencia e imparcialidad a la hora de llevar tomar decisiones y cumplir las funciones que le son delegadas; eso, como ya lo mencioné, genera que como ciudadanos no sintamos confianza en el proceder de los poderes políticos dentro de nuestro país, por lo tanto, esto ha afectado nuestro sistema político democrático.
    En los últimos años, hemos podido observar como los poderes políticos dentro de nuestro país se han visto manchados con acusaciones de corrupción y abuso de poder evidente donde alguno de los poderes pretende, y en efecto ejerce, las competencias correspondiente a otro de ellos, violando uno de los axiomas imperantes de los poderes desde su concepción. Históricamente, los poderes no han sido perfectos, sin embargo, en los últimos tiempos se han agudizado los problemas en lugar de mejorarse.
    Esto, como ya lo mencioné, debilita nuestro sistema democrático y genera descontento y desconfianza en la población tanto en los poderes como en las instituciones y representantes de las mismas, creando una especie de desapego y rechazo hacia los funcionarios encargados de tomar las decisiones dentro de los poderes políticos.
    Dicha situación es más que evidente en nuestro país desde hace unos cuantos años atrás, donde debido a los constantes abusos de poder o ineficiencia en la ejecución de sus competencias, muchos de los ciudadanos han demostrado su descontento, desconfianza y desapego a las acciones que emanan de los poderes.
    Para que los venezolanos volvamos a tener confianza en los entes políticos estos deben demostrar su trabajo en conjunto pero con sus debidas separaciones, así como también hacer ejercicio de sus funciones con el propósito de beneficiar a la sociedad de forma transparente e imparcial y no para los beneficios personales de unos cuantos poderosos en detrimento de las necesidades de millones de personas.

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