Para hablar de Organismos Multilaterales, tomaremos en consideración el informe especial del centro Desarrollando Ideas titulado El rol de los organismos multilaterales en el desarrollo económico y social de América Latina. Este informe del año 2015 da una perspectiva histórica interesante sobre el papel que han tenido los organismos multilaterales en América Latina y su relación con el desarrollo.
Pero antes ¿qué son los organismos multilaterales?
Estos son, a grandes rasgos, el conjunto de instituciones internacionales de base gubernamental constituidas por tres o más países cuyas actividades están fundamentalmente dirigidas a promover el desarrollo de los países que las conforman. Algunos de estos organismos son la ONU, UNASUR, CAF, MERCOSUR, entre otros como los que se encuentra aquí
Ahora bien, compartimos un resumen del informe mencionado donde está señalado el papel de algunos organismos multilaterales en cuanto al desarrollo en América Latina. Para ampliar la información, este enlace lleva al informe completo.
INTRODUCCIÓN
La propuesta de este
informe es poner de manifiesto las aportaciones realizadas por los organismos
internacionales mediante la cooperación económica internacional al desarrollo.
Para evaluar las aportaciones de estos organismos se aplicará una visión amplia
que contemple diferentes factores. Por un lado, el concepto de desarrollo
adoptado por los actores donantes y, por otro, la realidad de los países
receptores, en particular en América Latina. La consideración de ambos factores
nos permitirá realizar un balance sobre las aportaciones de la cooperación
internacional en la región, sus errores y limitaciones, y la superación de las
mismas. Este ejercicio de análisis es importante en la medida en que es
indudable la importancia, como instrumento al desarrollo, que posee la
cooperación internacional. De acuerdo, precisamente, a dicha importancia, no
deja de ser preocupante la marginación de América Latina de los flujos de la
cooperación en las últimas décadas. Si bien todo indica que se inaugura una
nueva etapa, en la que la región podrá contar con el apoyo de estos organismos.
En este sentido, la reformulación del concepto de desarrollo y, en
consecuencia, de las agendas de cooperación lo ha hecho posible.
A través de la
evolución del mismo concepto de desarrollo, que han ido adoptando estos
organismos, será posible entender su actuación, la motivación de sus esfuerzos
y, sin duda, la eficiencia de sus actuaciones. El fracaso inicial al pretender
implantar el modelo de desarrollo europeo, en otras realidades, obligó a
replantearse cuáles eran los elementos que garantizaban el desarrollo. Ni la
existencia de recursos, ni su inversión significa, de manera mecánica,
desarrollo. Tampoco garantiza tal desarrollo el crecimiento económico, pues
éste no necesariamente garantiza la erradicación de la desigualdad o, en un
sentido más amplio, la calidad de vida de las personas, aspectos fundamentales
también del desarrollo. Esta es una experiencia que conoce muy bien América
Latina.
Las lecciones
aprendidas y el debate que va reformulando el concepto de desarrollo, desde
mediados de siglo XX, ha ido complejizando el mismo concepto, así como la
multitud y variedad de criterios cuantitativos y cualitativos que lo componen.
Los debates en torno a esta cuestión no están cerrados, ni, por ello, el
concepto de desarrollo, pues se sigue reformulando, como así está ocurriendo en
la actualidad.
La propia región
latinoamericana ha reclamado un nuevo concepto de desarrollo basado en un
concepto más amplio y complejo. El principal problema es que, bajo
definiciones restrictivas, se ignoran graves problemas estructurales que
afectan a la región latinoamericana y que, en la medida en que no están
contemplados en dicha definición, dejan de ser foco de atención para los
organismos de cooperación.
El año 2015 ha sido
particularmente decisivo para la región en materia de cooperación. Se alcanza
el plazo establecido por Nacionales Unidas, de acuerdo a los objetivos del Milenio,
para erradicar la pobreza en el mundo. Este plazo ha proporcionado la
oportunidad de reformular nuevamente el concepto de desarrollo, basado en el
“progreso multidimensional”, tras comprobar las limitaciones y exclusiones a
las que ha dado lugar la adopción de un concepto restrictivo de desarrollo.
Esta visión multidimensional proporciona la posibilidad de contemplar más
brechas estructurales, que afectan a los países de renta media, como es el caso
de la mayoría de los países de América Latina, y no solo baja.
En esta
evolución es interesante contemplar la capacidad de adaptación y cambios de
estos organismos ante las diferentes coyunturas económicas. Desde 2013, se ha
iniciado un proceso de ralentización económica que está afectando de manera
directa y plena a América Latina. Las predicciones sobre el cambio de ciclo
auguran serias dificultades en las economías latinoamericanas, de no adoptarse
determinadas medidas y estrategias que reformulen el modelo de desarrollo de la
región. Ante este cambio de coyuntura, se propone examinar cuál esta siendo la
reacción de los organismos internacionales de cooperación y cuáles son sus
propuestas, como referencia para constatar su contribución al progreso de la
región.
LAS PRINCIPALES
ORGANIZACIONES DE COOPERACIÓN AL DESARROLLO EN AMÉRICA LATINA
En este informe se
contemplará la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), constituida, según el Comité
de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE), por los flujos de las agencias oficiales,
incluidos los gobiernos estatales y locales, o sus agencias ejecutivas. Estas
ayudas se destinan a los países en desarrollo y a las instituciones
multilaterales y, en cada operación, satisfacen las siguientes condiciones: a)
tienen como principal objetivo la promoción del desarrollo económico y el
bienestar de los países en desarrollo y b) son de carácter concesional y contienen
un elemento de donación de, al menos, el 25%.
Este tipo de
cooperación puede realizarse, además, de manera bilateral o multilateral. La
primera hace referencia a la realizada por gobiernos y son donaciones o
créditos destinados a los gobiernos de países receptores o a las ONG,s. Por su
parte, la ayuda multilateral se lleva a cabo por organismos internacionales, a
través de sus propios programas y proyectos de cooperación. En esta última
forma de cooperación centraremos el análisis.
Las principales
organizaciones multilaterales que actúan en América Latina se caracterizan por
su poco peso frente a la ayuda bilateral, sin alcanzar el 20% del total.
Los principales
donantes son la Comisión Europea con casi 500 millones de dólares y, bastante
más lejos, se encuentra la ayuda financiera del Banco Mundial (BM), con 271
millones, y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con 258 millones de
dólares. Fuera del grupo de los diez principales donantes se encuentra el
Banco de Desarrollo del Caribe y las agencias del sistema de Naciones Unidas.
Sin embargo, si consideramos los montantes de Financiación Oficial al Desarrollo
(FOD), los préstamos del BM y de los Bancos regionales representaron, entre
1991 y 2002, el 17% y el 72% respectivamente de los recursos multilaterales
para los países de América Latina y el Caribe. En la sub-región andina, la
Corporación Andina de Fomento (CAF) supera al BM y al BID. En el caso de este
último, dedicado en exclusiva a la ayuda financiera a la región, entre 1994 y
2001, los préstamos para la reducción de la pobreza y la promoción de la
equidad representaron el 44 % del total de sus créditos.
LA ERRADICACIÓN DE LA
POBREZA COMO PRIORIDAD DE LA COOPERACIÓN Y SUS IMPLICACIONES EN AMÉRICA
LATINA
Si atendemos a la
fórmula desarrollista, como ya se ha podido comprobar, el crecimiento
económico no ha significado disminución de la pobreza y de la desigualdad y,
en América Latina, la aplicación de estas estrategias de desarrollo tampoco
tuvieron grandes resultados, pues no se resolvió la desigualdad, principal
reto que aún hoy debe resolver la región.
En este sentido, la
evolución experimentada hacia un concepto de desarrollo, basado en las personas
y de acuerdo a una perspectiva multidimensional, sólo podría beneficiar a la
región, pues permitiría poner en evidencia sus problemas estructurales. Sin
embargo, si observamos los datos en relación a las aportaciones de la
cooperación internacional en los últimos años es evidente el descenso
experimentado.
CONFIGURACIÓN DE UNA
NUEVA AGENDA QUE BENEFICIA A AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
“No basta con más
crecimiento económico para seguir reduciendo la pobreza y la desigualdad en
América Latina y el Caribe”. Este fue un mensaje del Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en la primera Reunión del
Consejo Asesor del Informe Regional de Desarrollo Humano 2016 sobre Progreso
Multidimensional, que reunió más de 20 autoridades entre ministros, senadores,
académicos y los líderes de las principales organizaciones multilaterales de la
región. “Está claro que “más de lo mismo” en crecimiento –y en políticas
públicas– ya no rinde más de lo mismo en reducción de pobreza y desigualdad,”
dijo la subsecretaria general de la ONU y directora del PNUD para América
Latina y el Caribe, Jessica Faieta, en este foro. Ahondando en este
planteamiento también declaró que “Un mayor crecimiento económico no
conduce necesariamente a generar un mayor progreso social: tenemos que tener
políticas diferentes, también en un momento en que se agotan los recursos
fiscales para expandir las redes de protección social.
Bajo esta reformulación de la agenda de desarrollo, el PNUD prepara su
Informe de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe 2016 sobre
Progreso Multidimensional, que también incluirá recomendaciones de políticas
públicas que reflejen la nueva agenda global de desarrollo, con los Objetivos
de Desarrollo Sostenible lanzados en septiembre de 2015 durante la Asamblea
General de la ONU en Nueva York. Sin duda, la nueva agenda que se configura, de
acuerdo al nuevo enfoque planteado, incluirá a los países de renta media. Cabe
esperar, por tanto, un aumento de los flujos de cooperación en la región
latinoamericana.
La región se encuentra ante un gran reto, pues debe evitar el retroceso
de los avances logrados, en un momento de dificultades. En este contexto la
posibilidad de contar con la cooperación internacional, sin duda, será un apoyo
fundamental para lograr este objetivo.

Organismos multilaterales
ResponderEliminarLos organismos multilaterales juegan un papel fundamental en las relaciones internacionales para alcanzar distintos objetivos supranacionales como lo son principalmente la cooperación internacional, el apoyo al desarrollo de los países –en términos económicos principalmente- y fomentar la paz.
Por lo tanto, teniendo esto en consideración, podría compartir la visión expresada en el artículo del blog, es decir, creo que es verdaderamente importante el papel que tienen los organismos multilaterales en el desarrollo de América Latina, ya que, como región, a lo largo de la historia hemos tenido la tendencia a estrechar las relaciones internacionales y suscribir tratados y convenios pertenecientes a estos organismos.
En cuanto al desarrollo de las naciones, los organismos multilaterales, lo han concebido de manera algo economicista, considerando la enorme prevalencia de prestación de fondos a los países que tengan necesidades económicas y sociales que atender. Sin embargo, no todas estas ayudas han sido efectivas en cuanto al desarrollo de la región de forma más o menos homogénea, ya que, persisten las desigualdades en América Latina, hay países que han logrado un crecimiento económico y una inserción al mercado internacional verdaderamente significativa gracias, en gran medida, al apoyo de los organismos internacionales; no obstante, esto no se ve reflejado en toda la población.
Por lo tanto ¿se está logrando un verdadero desarrollo? Si pensamos en el enfoque del desarrollo humano, nos falta mucho por construir como región. Para ello, es necesario que los organismos multilaterales se comprometan más allá del discurso, a tomar acciones que fomenten el desarrollo humano, considerando la complejidad de las distintas realidades sociales que viven los países para llevar a cabo las políticas y los acuerdos pertinentes y que esto no sea solo la prestación de dinero sin una reflexión y planificación profunda sobre qué hacer con ese recurso monetario.
Por supuesto, esto no debería ser tarea exclusiva de los organismos multilaterales, sino que los gobiernos internos deben preocuparse por ello, dejar atrás las perspectivas de desarrollo desfasadas que solo tienen en cuenta el crecimiento económico y dejan en una posición de invisibilidad a los grupos pobres, vulnerables y excluidos al margen de los beneficios del desarrollo.
Además, entendiendo que las naciones son autónomas, libres y soberanas, pienso que, los organismos multilaterales también deberían cumplir una función supervisora más firme que la que mantienen hasta ahora en la cual no prevalezcan los intereses de los sectores poderosos de la sociedad en menoscabo de los derechos del colectivo sino que verdaderamente se den sanciones cuando sean necesarias para hablar de cooperativismo real y no de simples acuerdos con las esferas políticas y económicas poderosas ignorando las necesidades y vulnerabilidad de una buena parte de las poblaciones.